lunes, 11 de junio de 2012

¿Qué Haase este arquero?


Lamroth ganaba 1 a 0 en su cancha, pero Macabi se lo dio vuelta y cuando moría el partido sucedió lo inesperado. Ezequiel Haase, 1 del team de Benavidez fue a buscar el cabezazo salvador y lo logró, metió el cabezazo, clavó el empate y desató el delirio.

Cuando un equipo está siendo derrotado y faltan pocos minutos para que finalice el encuentro, los arqueros, generalmente de gran estatura y porte físico, van en busca de algún cabezazo que, por sus condiciones, se supone que pueden encontrar más fácilmente. Por lo general nunca consiguen su objetivo y, es más, muchas veces pueden convertirle de contra golpe. Pero esta fue la gran excepción.
Macabi venía de ganarle 6 a 0 al recién ascendido Círculo. Lamroth había conseguido un empate 2 a 2 frente a Guesher, en condición de visitante. Realidades diferentes que desencadenaron en un partidazo.
El primer tiempo encontró un poco mejor al equipo local que, sin ser tan vertical como Macabi, llegó al gol a los 30 minutos. De pelota parada, Pablo Garber volvió a convertir (ya había mojado contra Las Brisas, dos partidos atrás) con un gran cabezazo, dejando al arquero sin posibilidades.
Los locales tenían un poco más la pelota pero el conjunto macabeo se recuperó pronto: tras un desborde de Martín Kuperman, que venía de anotar 3 goles contra Círculo, y el consecuente corner, Axel “Toro” Faiman marcó con un testazo, colocando la pelota junto al palo, imposible para el arquero.
En el complemento, Macabi tomó un poco más las riendas del partido pero sin causar grandes peligros para el equipo de Benavidez. Tras una jugada colectiva y un centro desde la derecha, Martín Kuperman logró aumentar la ventaja tras agarrarla a la corrida y de aire, anticipando a Haase que nada pudo hacer.
Parecía que todo iba a terminar así y que los visitantes se llevaban los 3 puntos. Pero, faltando 2 minutos, tras una pelota parada desde mitad de cancha bien ejecutada por Alexis Bezruk, quien mostró un gran nivel, Ezequiel Haase, arquero local, fue a buscar el cabezazo y lo consiguió: ganó de arriba, empató el partido y ambos equipos se quedaron con lo que merecían, ni más, ni menos.

Por Roger Dimant.

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